Curiosidad: Gracias a las vibraciones de la tierra y su sexto sentido animal, unos elefantes salvaron a cientos de turistas durante aquel terremoto que hubo en Tailandia. Los llevaron hacia las colinas, recogieron gente que estaba tirada en el suelo sobre sus lomos y les empujaron también con las trompas hacia donde tenían que ir. Lo curioso es que no fue pq los cuidadores les obligasen, no; ¡ellos solos lo hicieron!.
Desde luego las personas que aquel día salvaron la vida gracias a ellos nunca podrán negar "la suerte que traen los elefantes". Siempre me han encantado desde que vi "Dumbo", pero ahora me he enamorado, ¡quiero uno!
Mis chorradas, mis múltiples personalidades, mis sabios consejos que nunca sigo, mi forma de ver la vida, mi opinión sobra las cosas... en resumen, MI VIDA. Porque yo soy la protagonista.
martes, 28 de febrero de 2012
martes, 21 de febrero de 2012
Lista de la compra
- Gafas para leer
- Abrigo
- Vaqueros
- Ipod
(entre estas cosas una visita a la peluquería no esta de más)
(recoger mi pulsera cumpleañera entre recado y recado)
- Echar un vistazo a lo que queda de rebajas
- Abrigo
- Vaqueros
- Ipod
(entre estas cosas una visita a la peluquería no esta de más)
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Cambios ilógicos
¿¿¿Por qué ahora doo wap se llama weikis??? ¿Cuál es la necesidad de cambiar el nombre de un producto que ya de por si tiene un nombre ilógico y tontísimo carente de significado a otro más ilógico (si cabe) y más tonto todavía? Puede que haya sido por el jingle.. algo pegadizo es, ¿pero que ese sea el único motivo? Seguiré investigando.
(He intentado buscar el vídeo en youtube, pero es tan tonto que nisiquiera ahí se puede ver. Me ha costado hasta encontrar una foto, en fin!)
(He intentado buscar el vídeo en youtube, pero es tan tonto que nisiquiera ahí se puede ver. Me ha costado hasta encontrar una foto, en fin!)
lunes, 20 de febrero de 2012
Joshua Bell
Estas cosas son las que hacen que me
pare a pensar TODO LO QUE HE PODIDO PERDERME y ¿qué rabia, verdad?
A ver si empiezo a prestar más atención a las cosas que me rodean y
dejo de ver T5...
Un hombre se sentó en una estación de
metro en Washington DC y comenzó a tocar el violín, era una fría
mañana de enero. Interpretó seis piezas de Bach durante unos 45
minutos. Durante ese tiempo, ya que era hora pico, se calcula que
1.100 personas pasaron por la estación, la mayoría de ellos en su
camino al trabajo.
Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad de dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando.
Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.
El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.
En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.
Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.
Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.
Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:
Si no tenemos un momento para detenernos y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
Por: Josh Nonnenmocher
Tres minutos pasaron, y un hombre de mediana edad de dio cuenta de que había un músico tocando. Disminuyó el paso y se detuvo por unos segundos, y luego se apresuró a cumplir con su horario.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primer dólar de propina: una mujer arrojó el dinero en la caja y sin parar, y siguió caminando.
Unos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escucharlo, pero el hombre miró su reloj y comenzó a caminar de nuevo. Es evidente que se le hizo tarde para el trabajo.
El que puso mayor atención fue un niño de 3 años. Su madre le apresuró, pero el chico se detuvo a mirar al violinista. Por último, la madre le empuja duro, y el niño siguió caminando, volviendo la cabeza todo el tiempo. Esta acción fue repetida por varios otros niños. Todos sus padres, sin excepción, los forzaron a seguir adelante.
En los 45 minutos que el músico tocó, sólo 6 personas se detuvieron y permanecieron por un tiempo. Alrededor del 20 le dieron dinero, pero siguió caminando a su ritmo normal. Se recaudó $ 32. Cuando terminó de tocar y el silencio se hizo cargo, nadie se dio cuenta. Nadie aplaudió, ni hubo ningún reconocimiento.
Nadie lo sabía, pero el violinista era Joshua Bell, uno de los músicos más talentosos del mundo. Él había interpretado sólo una de las piezas más complejas jamás escritas, en un violín por valor de 3,5 millones de dólares.
Dos días antes de su forma de tocar en el metro, Joshua Bell agotó en un teatro en Boston, donde los asientos tuvieron un promedio de $ 100.
Esta es una historia real. Joshua Bell tocando incógnito en la estación de metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales fueron los siguientes: en un entorno común a una hora inapropiada: ¿Percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las posibles conclusiones de esta experiencia podrían ser:
Si no tenemos un momento para detenernos y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo tocando la mejor música jamás escrita, ¿cuántas otras cosas nos estamos perdiendo?
Por: Josh Nonnenmocher
Cosas interesantes 2
Y como la esperanza es lo último que se pierde, yo me autoconsuelo con este tipo de cosas.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Cosas interesantes
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